Diversion

Roban cámara los animales siendo ‘naturales’

La película tenía un problema con un gato muerto.

Mientras la directora Marielle Heller se preparaba para rodar “Can You Ever Forgive Me?”, una película biográfica sobre Lee Israel, la falsificadora literaria, sabía que necesitaría una pieza de utilería muy realista para poder lograr la escena clave en la que Israel encuentra muerto a su amado gato, Jersey.

Heller quería un gato muerto con peso. Quería un objeto inanimado con el que Melissa McCarthy, su estrella, pudiera actuar.

El gato muerto era tan importante que Heller buscó asegurarlo aún antes de elegir al gato de carne y hueso que interpretaría a Jersey en la cinta.

Simplemente encontraría un felino que se pareciera a su maravillosa pieza de utilería.

De todos modos, ¿qué diferencia haría el de verdad? En su primer filme, “The Diary of a Teenage Girl”, había ahorrado dinero colocando a su propio gato, Willie, frente a la cámara.

Así que cuando la entrenadora de animales de la película prometió traer al que llamó su mejor actor gatuno, Heller no estaba segura a qué se refería. ¿Quizá a que no orinaría por todas partes? El gato se llamaba Towne (ya murió).

Era un felino espigado de color blanco y negro y, para sorpresa de todos, era asombroso. Sí, obedecía instrucciones —moviéndose a puntos específicos con la ayuda de un entrenador equipado con un dispositivo de clics y un apuntador láser— pero también parecía hacer algo más.

“Towne tenía un rostro muy expresivo”, dijo Heller.

Hay un momento de la película en el que observa a McCarthy “con cierta forma de simpatía y también como si la juzgara, y todo eso se percibe”, agregó.

El talento de Towne no pasó desapercibido. “Este gato actúa mejor que yo”, pensó McCarthy mientras trabajaban.
Towne es emblemático de una nueva clase de actuación animal, una que se reconoce tanto por lo que no hace el animal como por lo que sí hace. Son plasmados de manera bastante realista.

Towne pasa gran parte de “Can You Ever Forgive Me?” observando lánguidamente desde el sofá.

En el meollo emocional de “Roma” yace el perro indisciplinado de la familia; Borras es un perro profesional que se comporta como si no estuviera entrenado. En “Widows”, una terrier blanca y esponjosa llamada Olivia jadea tranquila mientras la rodean criminales violentos.

En una época fue común usar ataduras físicas, collares de choques eléctricos o alambres de disparo para producir comportamientos animales poco naturales ante las cámaras. Esas prácticas despertaron protestas de grupos defensores de los derechos de los animales y para la década de los 40 las regulaciones de bienestar animal habían llegado a Hollywood.

Los públicos modernos ahora son hipersensibles a las imágenes de maltrato animal.

Quizá la ola hollywoodense de complejas criaturas falsas ha inspirado un deseo renovado de imágenes animales que se sientan estudiosamente reales.

 The New York Times